Mauro Icardi, es sabido, remontó vuelo hace varios años. De la mano del fútbol dejó su Rosario natal y se instaló en Europa. Creció, se enamoró y vivió su estallido mediático tras conocer a Wanda y comenzar con ella, la mujer de su mejor amigo, un romance que los llevó al altar y los bendijo con dos hijas, Francesca e Isabella.
En Rosario quedó parte de la familia. El padre y los hermanos, con los que no tiene vínculo y parece haberlos olvidado. Guido visitó “Intrusos” y compartió parte de su vida familiar: “A Mauro lo conozco muy poco, no hemos hablado mucho. Tiene una personalidad y un carácter muy fuerte. Cuando se le mete algo en la cabeza quiere que las cosas sean a su modo. Mi hermano siempre fue de tener las cosas como las quiere, de ser muy obsesivo”.
Hablar de la familia no es fácil, la separación de sus padres los partió a la mitad y así lo explicaba Guido: “Nosotros nunca fuimos una familia unida. En la familia de mi madre veo que ellos son re unidos, una casa con amor. Nosotros cuando éramos chicos, capaz que no había ese amor, no estuvo el acompañamiento. Siempre fuimos todos muy distantes. No puedo decir que Mauro nos dé la espalda, la vida del futbolista es así. Creo que, progresivamente, se fue alejando de la familia porque formó la suya propia”.
Y en la familia también entran los bandos: “En casa si estás del lado de mamá sos de Mauro y si estás del lado de papá sos de Wanda. Mauro lo ayudó mucho a papá y a nosotros nos trataban como que crotos que queríamos su billetera. Nosotros no necesitamos que él nos de plata. Nadie lo ve a mauro como un cajero automático, mi padre tampoco”.