El 15 de septiembre de 2026, Julieta Prandi y Emanuel Ortega le ponían un moño a su historia de amor, la que había comenzado en pandemia, se había prolongado en largas charlas telefónicas y habían construido durante seis años. Ese día, la pareja dio el sí en el Registro Civil de San isidro, y no con pocas polémicas.
Aquel día hubo muchas versiones relacionadas con la ausencia de los hermanos de Emanuel a la boda. Se habló de peleas, internas y de la mala relación que existiría entre Prandi y sus cuñados. Lo cierto es que, a poco menos de un mes de haber dado el sí, la modelo y conductora anunció el final de su historia de amor.
Desde sus redes, Prandi comenzó a escribir lo que se convertiría en un anuncio absolutamente impensado: “Hoy, después de seis años de haber iniciado esta historia de amor, con mucho dolor, tengo que decir que decidí dar un paso al costado en mi relación con Emanuel”. Así, de la nada, para el afuera, lanzaba una bomba amorosa difícil de entender.
Julieta Prandi habló y dio a entender que adelantaba la noticia y la confirmaba, antes de que la prensa hable con suposiciones. Ella decidió dar su versión: “Prefiero decirlo ahora, antes que tener que soportar dentro de unos días las mil hipótesis y supuestos que, seguramente, nada tendrán que ver con la verdad”.
Sin decir mucho, pero dando a entender algunas cosas, Prandi cerró: “Más allá de los papeles, que en definitiva no significan nada, cada pareja es un mundo, con sus propios acuerdos. Algunos no son negociables. Esto es todo lo que tengo para decir públicamente al respecto. Espero sepan respetar. Gracias”.


