La muerte de Rubén “El Negro” Rada fue un verdadero sacudón al alma. Querido, respetado y siendo uno de los grandes emblemas musicales de Uruguay, el cantante falleció a los 83 años tras una internación de poco menos de un mes en un centro de salud de Montevideo. Su conmovedora despedida unió a todas las generaciones de uruguayos que cumplieron su deseo más sagrado.
La familia del “Negro” Rada compartió un comunicado en el que habla del final del cantante y de su agradecimiento a la gente y a los médicos: “Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy, miércoles 26 de agosto, a las 15:30 horas se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra una neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más”.
Como lo cantaba en una de sus icónicas canciones, “El Negro” Rada pudo tener la despedida que quería. En una de las estrofas de la canción “Muriendo de Plena” él querido cantante rezaba: “Cuando yo me muera no quiero llanto ni pena, prefiero que se me vele bailando una rica plena”. Y algo de eso hubo en las calles de Uruguay que le dijeron adiós, celebrando lo que “El Negro” ofreció en vida.
Mientras el velatorio del músico se va a realizar en la Legislatura de Montevideo, anoche, las calles de su país se llenaron de candombe y buenos recuerdos, de risas que lo dibujaban íntegro y único… Sus calles se llenaron de candombe, de una pena que él no quería y su gente la pudo ir transformando en esa alegría que nacía de lo que sembró en toda su vida.
Se fue “El Negro” Rada, pero es apenas un adiós que lo aleja de lo cotidiano y lo vuelve eterno en el corazón de la gente, que lo mantendrá vivo en su música y su espíritu alegre. Chau “Negro” querido.
