Tuesday, 12 de May, 2026 - 23:59 hs
“LO HABRÁS IMAGINADO”: VICTORIA “CHAYA” MIRANDA CONSTRUYE UN THRILLER SOBRE EL SILENCIO Y EL PODER
La directora habló con El Informante Show sobre Lo habrás imaginado, una película intensa y profundamente humana que explora las heridas invisibles, los vínculos atravesados por el miedo y las estructuras de poder que muchas veces operan lejos de la superficie.“Lo habrás imaginado” propone una experiencia incómoda desde el primer momento. Lejos de construir un terror explícito, la película avanza sobre aquello que permanece oculto dentro de lo cotidiano: los secretos, las tensiones familiares y las formas de violencia que muchas veces sobreviven gracias a lo que no se dice.
En diálogo con El Informante Show, Victoria “Chaya” Miranda reflexionó sobre el proceso creativo detrás del film y la necesidad de utilizar el cine como una herramienta capaz de generar preguntas más que respuestas inmediatas.

Uno de los aspectos más inquietantes de la película es la manera en que el horror aparece escondido detrás de escenas aparentemente normales, obligando al espectador a convivir con una incomodidad constante.
Carolina Resch: En la película, el horror no aparece como un monstruo lejano, sino escondido dentro de vínculos cotidianos, familiares, aparentemente normales. ¿Qué descubriste sobre la capacidad humana de convivir con lo siniestro sin nombrarlo?
Victoria “Chaya” Miranda: “Creo que los seres humanos durante mucho tiempo hemos contemplado el mundo en sistemas binarios, blanco o negro, bueno o malo, lindo o feo, cielo o infierno. La verdadera complejidad de nuestra civilización es convivir con la oscuridad y poder mirarla frente a frente: analizarla, desmenuzarla y hacernos responsables como sociedad de lo que somos, de la contradicción social y de los compartimentos estancos que cada uno ha gestado en su vida, de donde venimos y hacia dónde vamos.
Dejamos de mirar a la gente sin recursos en la calle, dejamos de mirar la falta de derechos de los otros, dejamos de mirar por qué hemos decidido no mirar. Los cuerpos de las infancias en nuestras sociedades no son territorios de respeto. Si no podemos ver eso en nuestras familias, no podremos abrir nuestra comprensión a una sociedad más consciente. Somos una sociedad cruel, contradictoria y negadora. Depende de toda la sociedad adulta empezar a resignificar nuestra existencia para que sea un camino con sentido.”
Carolina Resch: La película parece hablar mucho del silencio social, familiar e institucional. Hay cosas que todos perciben, pero que nadie termina enfrentando del todo. ¿Creés que ese silencio nace del miedo o de la decisión consciente de no mirar?
Victoria “Chaya” Miranda: “Creo que el silencio no es una ausencia de sonido, sino una estructura compleja construida desde el miedo y, fundamentalmente, desde la herida no resuelta.
Cuando analizamos el camino de la víctima y el victimario, descubrimos una paradoja dolorosa: a veces, para no revivir el trauma propio, se termina favoreciendo su réplica. Es lo que ocurre en la psicología del abuso, donde la víctima, en un intento desesperado por no reconocer su propio dolor en el otro, se mimetiza con la inacción del victimario.
Un ejemplo crudo es el de la madre que no le cree a su hija; ahí el silencio no es una decisión consciente de complicidad, sino un mecanismo de defensa. Si ella acepta la verdad de su hija, se ve obligada a aceptar la verdad de su propio pasado, posiblemente también marcado por el abuso. Al no emitir palabra, al no nombrar el horror, se convierte en cómplice involuntaria de una repetición sistémica. Ese silencio es, en realidad, el grito sofocado de alguien que prefiere la ceguera antes que el desgarro de volver a mirarse en el espejo del dolor.”
Carolina Resch: Tu narrativa obliga al espectador a completar sentidos, casi como si cada uno tuviera que enfrentarse a su propia moral mientras mira la película. ¿Te interesa más contar una historia o provocar una incomodidad emocional que siga viviendo después del cine?
Victoria “Chaya” Miranda: “Mi objetivo no es generar una incomodidad gratuita, me interesa generar una interpelación profunda. Confío plenamente en un espectador activo e inteligente; no busco audiencias pasivas que solo consumen, sino personas que deseen un contenido que los desafíe a analizar la información que reciben.
Mi cine no intenta dar respuestas masticadas, sino lanzar preguntas que calen en la profundidad de quien mira y lo obliguen a repensar su propio proceso como ser humano en este planeta.
Entiendo el rol del realizador audiovisual como el de un comunicador social con responsabilidad ética. Para mí, el cine es una herramienta de transformación y mi compromiso es entregar un contenido que trascienda la pantalla. Esta vocación no es azarosa; es un camino que aprendí de mis padres: el de buscar siempre un mundo mejor y dejar lo mejor de mí en cada obra. Por eso, si mi narrativa obliga al espectador a enfrentarse a su propia moral, es porque creo que solo a través de ese cuestionamiento interno podemos aspirar a una evolución colectiva.”

Carolina Resch: Después de dirigir una historia tan oscura y emocionalmente intensa, ¿qué parte de Victoria “Chaya” Miranda cambió? ¿Hay algo que ya no podés mirar igual en la vida real?
Victoria “Chaya” Miranda: “Hacer esta película no fue solo un proceso profesional; fue una confrontación directa conmigo misma. Y sí, cambió después de esta peli porque el cine, cuando se hace desde las entrañas, no te deja salir ilesa.
Hay una nueva sensibilidad en mi forma de observar el mundo: hoy no puedo dejar de mirar los ojos de un niño sin analizar su contexto, tal como me sucedió con la realidad de la calle al filmar Los pibes del puente.
Lo que ya no puedo mirar igual es la indiferencia ante la connivencia del poder. La película pone el foco en esos lugares oscuros de nuestra sociedad que hoy están más vigentes que nunca, específicamente en la cercanía de sectores poderosos con el horror de la trata infantil.
Después de “Lo habrás imaginado” me siento más valiente, mucho más entera y profundamente orgullosa del trabajo que logramos con este equipo. Mi mirada ya no retrocede ante lo difícil; ahora se planta frente a la realidad con una urgencia clara: quiero que al salir del cine, la gente vuelva a hablar de lo incómodo para poder ponerle palabras y resignificación a lo que duele y en el fondo nos destruye como sociedad.”