Wednesday, 29 de April, 2026 - 02:33 hs
DOLOR Y PÉRDIDAEL LLANTO DESGARRADOR DE TAMARA PAGANINI EN “GH” AL HABLAR DE LA MUERTE DE SUS GEMELOS
La participante relató con honestidad y dolor el momento más duro de su vida
La consigna era concreta, que cada uno de los participantes de “Gran Hermano Generación Dorada” contara el mejor y peor momento de su vida. La producción lanzó la propuesta y los hermanitos salieron al ruedo. Tamara Paganini hizo lo suyo, pero se quebró en un llanto desgarrador.
“Después de 22 años buscando un bebé, con diferentes parejas e incluso viendo la posibilidad de hacerlo sola, con mi novio hicimos una primera inseminación que falló y una segunda, en la que a los 10 días me avisaron que había prendido y que eran mellizos”. Así comenzaba a contar Tamara su historia y sus momentos más extremos, entre sensaciones, angustia y un amor que aún hoy la sostiene.
La consigna de “GH” entraba a jugar en este punto, pero Tamara hizo con ella lo que pudo: “Creo que ese fue el momento más lindo de mi vida. Cuando pude saltar de alegría con mi novio y poder confirmárselo a toda mi familia. Esto fue en el año 2016, eran un varón y una nena. Y sentí como que la vida se había resarcido de tanta mier..., me había regalado un final relindo”.
Pero la felicidad duró muy poco sin ser empañada: “Me dijeron que el nene no iba a sobrevivir cuando naciera, pero la nena sí. Fue raro vivir un embarazo sabiendo que uno iba a morir y el otro iba a vivir. Uno no sabe qué sentir. Estuve muy feliz porque Donatella nació y parecía estar bien. Pero no puedo decirlo porque a los tres minutos ya tenía a Vittorio en los brazos y se murió”.
Cada uno de los participantes del reality escuchaban con atención y congoja: “Ese tampoco fue el peor momento. No fue ni el mejor ni el peor, porque no sabes qué sentir. Mi hija estaba viva, estaba en la incubadora, pero estaba bien. El peor momento de mi vida fue a los diez días. Ella durante ese tiempo mejoraba, hasta que un día nos llamaron y nos dijeron que no iba a evolucionar. Si la dejábamos en la incubadora ella podía vivir ahí conectada no sé cuánto tiempo... Y tuvimos que decidir el momento”.
Nadie, solo alguien que haya atravesado esa situación de dolor tan profunda, podría entender cómo se rompe el alma y el corazón de una mamá y un papá ante una decisión tan cruel y dolorosa: “Ahí hubo un montón de peores momentos. Cuando la sacaron de la incubadora, me la pusieron en los brazos y le fueron sacando todos los cables y el respirador. El peor momento fue sentir como dejaba de respirar. Y que por más que yo la tuviera fuerte, se me iba. Cómo la protegía, cómo lo protegía a Sebastián. No podía con nada”.
Cada cosa que contaba Tamara era más y más desgarradora. Fue un momento de intimidad que marcara, sin lugar a dudas, un antes y un después en la casa: “La vistieron con el conjuntito que yo tenía preparado para cuando saliéramos del hospital. Le quedaba relindo ese color. La vistieron con ese conjuntito y me la volvieron a dar. No podíamos dar vuelta y darle la espalda. Nunca pensé que algo así nos podía pasar. Pasó de ser un sueño de hadas a ser el peor infierno. Si me decían que ‘no aguantó’ o ‘se murió’... No sé… Pero tener que decidir que no viva más aunque sea con cables, se sintió como que la tenía que matar para que no sufriera”.
El paso siguiente fue una fuerte crisis que obligó a “Gran Hermano” a detener la consigna y llevó a Tamara al confesionario para atenderla. Nada será igual después de este día tremendamente triste en “La Casa”.